Jueves, 18 Julio 2019

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Javier y Sergio Torres: "Las estrellas son los clientes"

Los hermanos y cocineros catalanes graban en l'Albufera dos programas de «Torres en la cocina» de TVE
08-03-2018 03:15
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Los hermanos Sergio y Javier Torres, con la fallera mayor de València, ayer, en el restaurante Nou Racó. levante-emv

Los hermanos Sergio y Javier Torres, con la fallera mayor de València, ayer, en el restaurante Nou Racó. levante-emv

Javier y Sergio, los hermanos Torres, no tienen trampa ni cartón. En persona son igual de naturales y dicharacheros que en el programa «Torres en la cocina» (La 1) que cada día se cuela en casa de cientos de miles de espectadores. Los gemelos grabaron ayer en València (en el restaurante Nou Racó, en plena Albufera) dos de los programas que TVE emitirá los próximos 16 y 19 de marzo. Cocinaron un arroz meloso de bogavante, esgarraet, all i pebre y fartons rellenos de horchata. Todo un homenaje a la tierra (con visita de la fallera mayor de València, incluida). No podía ser menos con un padre valenciano.

Y como les viene de sangre declararon su amor por la paella y por la fideuà. «Nos gustan las dos. Aún así tendemos más al arroz», dicen los gemelos. «Un buen arroz es un buen arroz, pero si una fideuà está bien hecha es una cosa importante», dicen en defensa del plato.

Cocineros también en casa

Cuando dejan los fogones profesionales (en el restaurante Dos cielos y en el plató) siguen con el delantal puesto. «En las comidas familiares también cocinamos nosotros». «Nos gusta meternos en la cocina», dicen los gemelos, que siempre lo hacen «mano a mano porque le menú de las fiestas como Navidad lo preparamos entre los dos», explican.
Ayer se atrevieron con un arroz porque aseguran «somo apasionados» del plato, «pero siempre con un respeto tremendo y dándole el ‘toque Torres’, que es hacer lo que queremos; tenemos mucha identidad en la cocina y mezclamos ingredientes que sabemos que combinan», señalan. Por ejemplo, destacan de su libro Torres en la cocina (Plaza y Janés), un arroz con jamón: «Mucha gente dirá ‘¡no!’, pero la idea es hacer platos tradicionales con un punto divertido y buscando mucho sabor», dicen. Pero el libro es para todos los públicos, asequible para aficionados a la cocina y menos expertos. «Nosotros venimos de la alta gastronomía pero hay que aterrizarla, hacer platos populares pero con ese toque nuestro. Todo lo que hemos aprendido de la alta gastronomía lo ponemos en el libro porque se pueden aprovechar esos trucos. Queremos llevar la alta cocina a la gente de forma fácil», aclaran.

Los Torres están hechos para la cocina. Cuando se meten en una «sentimos placer, felicidad y, si es en el restaurante y en el plató, concentración», aseguran. Esa felicidad traspasa la pantalla. «Nos lo pasamos muy bien y no somos actores, somos lo que veis, lo pasamos bien cocinando y si encima la gente dice que le gusta, ¡qué suerte tenemos!».
Su amor por la cocina les viene de pequeños, su abuela Catalina tiene mucho que ver (aquella que les llamaba «mis dos cielos», de ahí el nombre del restaurante). Pero, por supuesto, no olvidan a sus maestros y profesionales con los que han trabajado a lo largo de su trayectoria. Algunos muy vinculados a la C. Valenciana, pues ambos han trabajado en restaurantes de Moraira y Xàbia, donde aún conservan buenos amigos y vuelven siempre que pueden («una o dos veces al año», dicen). Esa vinculación se nota en su cocina, en la que nunca faltan propuestas arroceras «porque lo hemos mamado».

Su cocina les ha valido ya dos estrellas Michelin (con el nombre Dos cielos parecía casi predestinados). Pero ellos le restan importancia: «Ha sido una consecuencia de años de trabajo. Para nosotros las estrellas son los clientes, aunque hace una ilusión tremenda. El proyecto que estamos montando [Cocina Hermanos Torres, una nave industrial de 800 metros cuadrados en Barcelona] es para ir a por la tercera», avisan.

Discusiones de «buen rollo»

En pantalla se muestran cómplices pero con sus discusiones «de buen rollo». «Somos un matrimonio bien avenido. Como gemelos sumamos y nos entendemos muy bien», aseguran los hermanos que sostienen que «ahora nos paran más por la calle. Es que estamos todos los días en su casa, te cuentan historias, nos preguntan recetas y nos dicen que no nos peleemos tanto (ríen). Nuestro pique es sano, para mejorar en la cocina». También tienen palabras de halago mutuo. «Javier toca muy bien la becada», dice Sergio de su hermano. Javier, por su parte, asegura que Sergio «hace la verdura casi tan bien como yo», lanza bromista.

Y por si se lo preguntaban, no tienen vicios gastronómicos confesables. «Los polos me encantan, los helados», dice Javier, si es que eso es un «vicio». Y -añade Sergio- «no tengo nada especial, ¿las palomitas? En general, somos bastante de producto y de comer bien», concluyen.

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