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El rincón de Aldearoqueta

Aldearroqueta fue la masada d'En Roqueta, y, aunque está en el término de Culla, le cae mucho más cerca Els Ibarsos. El conjunto estuvo habitado hasta los ochenta del pasado siglo y ahora es una aldea de vacaciones sin reloj ni cobertura para el
22-06-2012 09:22
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El rincón de Aldearoqueta

El rincón de Aldearoqueta

Emili Piera
Llegó a tener sesenta habitantes, y a los niños les costaba hora y media de camino llegar a la escuela. Durante los dos días que hemos estado aquí, ha llovido, lo que es fantástico para las almendras que se exhiben en sus ramos, gordas y apretadas. Cerca de la masada, junto al camino, asfaltado a ratos, hay dos construcciones de muro seco: parecen neveras, pero son viejos pozos que se llenaban por infiltración. Muchos pueblos valencianos tienen pedanías, pero es mucho más insólito que cuenten con varios núcleos de población equiparables, o que el núcleo principal sólo tenga la sexta parte de los habitantes del municipio, que es lo que ocurre, más o menos, con Serra d'En Galceran, nombre, a la vez, de la sierra y del municipio.

Población dispersa: para el alma castellonera, el mas es tan importante como las Columbretes o el Penyagolosa, quizá más importante. Aquí hay masos de todos los tamaños y dedicaciones: transformados en estudios de arte, en hoteles o restaurantes, o en segundas residencias de urbanitas necesitados de expansión. O poblados por masovers de toda la vida que crían gallinas, patos, cerdos y toda clase de criaturas; que saben fabricar quesos o salar la carne; que practicaron y algunos aún practican la verdadera economía, que, de acuerdo con la raíz griega del palabro, significa el gobierno de la casa. Y no hay mejor gobierno que el autogobierno.

Si Els Ibarsos le parece pequeño, espere a conocer, bajando hacia Vall d'Alba, La Pelejana y El Pou de Beca, dos grupos de casitas o masos. En el Pou de Beca han resucitado los olmos y medran los cereales (a punto de siega), los cerezos y las higueras. El dueño del restaurante del lugar (Nicolás) nos enseña a diferenciar el gallo chulillano del gallo serrano. En el abrevadero descubrimos un bicho subacuático que nada con grandes alas. Parece un artrópodo y da miedo: seguro que se come a sus semejantes.

En estos diminutos planetas se está gestando una revolución sin consignas ni pancartas que musitan, como una letanía, expresiones como Slow Food, Kilómetro Cero o alimentos ecológicos. Al animador de Aldearoqueta, Nacho Errando, le costó varios años comprar todas las piezas de la masada, y otros tantos, restaurarlas o construir, de nueva planta, el edificio de servicios. Dice que los visionarios que han abierto negocio entre estas peñas aún no han alcanzado la masa crítica, pero, cuando ocurra, cambiará nuestra idea de las vacaciones y del placer de comer. Le creo. Tiene una masovera a cargo de la cocina, que nos ha preparado un pollo tan lleno de sabor, que olvidas al instante a los mutantes envueltos en plástico. Compra un pan estupendo en la panadería de Els Ibarsos, que fue feudo de la abuela de Sant Lluís Bertran y que tiene una hermosa ermita dedicada a la Geperudeta.

Dormir
Hoteles y paradores
Aldearoqueta. Un nuevo concepto de hotel rural, sometido, por las buenas, a la paz y el silencio. Mucho espacio para las criaturas. Entorno de ensueño. Dispone de restaurante. A unos tres quilómetros de Els Ibarsos. 185-215 euros la doble.
Teléfono 964 762 195.

Comer
Restaurantes
La Pelejaneta
La Pelejana. Un buen restaurante tradicional, con especialidades de la tierra, como la olleta o los caracoles serranos. 25 euros. Teléfono 964 320 075.

El pou de beca
Un poco más abajo de La Pelejana. Restaurante de quilómetro cero con una cocina de materias de cultivo ecológico elaboradas con un discreto toque innovador. Buena carta de vinos de Castellón. 25 euros. Teléfono 964 320 459.