La Junta de la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana se reunió el pasado martes 12 de enero de 2016, para nombrar a las personas o proyectos más destacados en el mundo de la gastronomía de la Comunitat a quiénes la academia premia anualmente. Se trata de los primeros premios con Sergio Adelantado como presidente.

La entrega de los premios año 2015 de la Academia, tendrá lugar el próximo 5 de febrero en el Centro Universitario de Gastronomía, Gasma de Castellón en un importante evento que supondrá, un año más, la reunión de lo más granado del mundo gastronómico, pero también del socioeconómico, dado el peso de la gastronomía en el turismo y la economía de la Comunidad Valenciana.

Y los Premios de la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana son: Premio Jefe de Sala 2015: Casto Copete Fernández. Maitre de Nou Manolín; Premio Cocinero 2015: Alberto Ferruz, alma de BonAmb; Premio Bodega 2015: Celler del Roure.

Casto Copete Fernádez recibe el premio a la Trayectoria tras 37 trabajando en el mundo de la hostelería de los cuales, 21 los ha dedicado al grupo Nou Manolín, donde trabaja como maitre con calidez y naturalidad pero sobre todo con la profesionalidad que le confiere su extensa experiencia reforzada por los numerosos cursos de especialización en los que ha participado.

Alberto Ferruz, comenzó su historia en Bon Amb en el verano de 2011 y en tan sólo 4 años ha logrado numerosas menciones en guías gastronómicas, una estrella en la Guía Michelín, el Premio al Plato de Alicante y dos Soles de la Guía Repsol lo que le convierten en el candidato perfecto a un premio más, el de la Excelencia.

El premio al Proyecto lo ha logrado la bodega Celler del Roure por haber trabajado para que esta empresa familiar de la Toscana Valenciana consiga poner sus caldos en las manos de los mejores summeliers de España y que sus etiquetas sean identificadas rápidamente como el mejor de los vinos. Pero lo ha logrado, sobre todo, por el maravilloso proyecto de recuperación de la elaboración de vinos como sus antepasados, recuperando métodos de elaboración, como el de las tinajas de barro enterradas y que permanecían "dormidas" desde hace más de 300 años en sus bodegas y que hoy ya han puesto 20 en funcionamiento para hacer vino como se hacía desde el siglo IV antes de Cristo hasta los años 30 del siglo pasado.